Encuentran un buque hundido con metales preciosos
Se trata de 219 lingotes de plata que viajaban en una nave británica hundida en 1941por los alemanes; el tesoro estaría valuado en unosUSD 210 millones
La empresa estadounidense Odyssey Marine Exploration confirmó que localizó e identificó en el Atlántico Norte un carguero británico hundido por los alemanes en 1941 con unas 219 toneladas de lingotes de plata, y dijo que trabaja en la recuperación del botín.
Los voceros de Odyssey -compañía dedicada a la explotación de restos de barcos hundidos- informó que el tesoro hallado está valuado actualmente en unos 210 millones de dólares y anunció que espera traerlo a la superficie en la primavera boreal.Los investigadores fueron capaces de confirmar gracias a un submarino a control remoto la localización e identificación del buque SS Gairsoppa en el Océano Atlántico, a unos 490 kilómetros de la costa de Irlanda, dijo Odyssey en un comunicado.
El barco y su fabulosa carga fueron hundidos en febrero de 1941 por un submarino alemán U-Boot, durante la Segunda Guerra Mundial.
Fotos de La Recuperación de la SS Great Britain
La Recuperación de la SS Great Britain (Islas Malvinas 03-04, 1970)
RECONSTRUYENDO EL TITANIC
La del Titanic es una de las leyendas marítimas más grandes de la historia. Cuando zarpó, en abril de 1912, era el objeto móvil hecho por el hombre más grande, más pesado, más costoso y más lujoso del mundo.
Esta nueva serie de cinco episodios trata sobre cómo se construyó este famoso barco y para demostrar cómo lo hicieron, un equipo de ingenieros de nuestra época construirá secciones significativas del barco más famoso del mundo utilizando métodos de hace cien años.
Al hacerlo, explorarán las industrias y los trabajadores que contribuyeron a la construcción del magnífico barco, incluidos la empresa de construcción naval que construyó su majestuoso casco, los electricistas que realizaron la instalación eléctrica desde las cubiertas hasta los equipos del gimnasio, los artesanos que elaboraron sus lujosos interiores y la acerería que hizo su icónica ancla de dieciséis toneladas.
Caro d´art de Badalona
Los caros de esta zona eran muy similares a otras del litoral catalán. Podemos decir que la diferencia estruptural mas evidente era la meseta (Rodó) a ambos bordos que sobresalian del casco destinada fundamentalmente a facilitar la boga del remo que junto a los brazos que sobresalian por popa les conferia una visión muy peculiar.
Caro d´art de Badalona.
Bou de pesca en pareja del litoral barcelonés
Corresponde a los bous de mayor eslora. Característico de Badalona y destinado a la pesca de arrastre en pareja o indibidualmente con el arte de bou, encalzadas y con "dalt de proa, corredors y senó" pero tambien los había cobertados. Montaban mástil y "bataiol" para varios foques. Podian arbolar velas pollacras mediante tangones a fin de incrementar la potencia del arrastre en la empopada.
La reparación de un buque único
Cambió la cara del rompehielos Almirante Irízar. Con la reciente pintura del casco, se recuperó la gallardía del buque incendiado en abril de 2007.
Después de tener toneladas de hierros chamuscados, el porte del navío muestra una mejor forma en el astillero Tandanor. En octubre próximo se colocarán los nuevos motores. Será ese el paso decisivo para llegar a su puesta en funcionamiento, prevista para mediados de 2012. Con una inversión de 400 millones de pesos, del anterior Irízar sólo quedará este casco embellecido. El resto será un rompehielos nuevo, según prometen los responsables del proyecto que ya avanzó en un 40 por ciento.
"Se dará un perfil diferente al buque, que antes estaba destinado en su mayor parte al apoyo logístico de las bases en la Antártida y, en menor medida, se dedicaba a tareas de investigación científica. Con la reforma en marcha, se invertirán esas prioridades, por lo que habrá muchos cambios en las estructuras internas", explicó Mario Fadel, presidente de Tandanor.
Los trabajos en el buque comenzaron, efectivamente, en octubre del año pasado, cuando el Irízar ingresó en el dique seco. En ese momento, se quitaron más de 850 toneladas de hierro. Por entonces, ya se había conseguido la aprobación del proyecto por parte de la clasificadora noruega DNV.
Plan para salvar los tesoros subacuáticos de la Argentina
Son más de 2 mil navíos hundidos en las costas del país A través de la firma de un convenio al que adhieren 35 países, ahora se puede combatir de manera más efectiva a los piratas que persiguen botines valiosos. Las piezas rescatadas no podrán venderse.
Un bol de porcelana china, un reloj de arena, una tela raída, un cofre de madera o vajilla inglesa podrían no significar nada fuera de contexto. Pero si estos objetos se rescatan de un galeón hundido hace cientos de años comienzan a tener sentido y a explicar muchas cosas. Ahora, un convenio internacional firmado con la UNESCO permite que la Argentina pueda preservar como patrimonio cultural a este tipo de “tesoros arqueológicos” que descansan bajo el agua.
La Convención Internacional para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático le reconoce, por primera vez, al Estado argentino la soberanía plena sobre todo el patrimonio cultural que hay debajo de sus aguas, sean mares, ríos, lagunas y lagos. Y el país se compromete a inventariarlo, rescatarlo, preservarlo y evitar la piratería de los “buscadores de tesoros”.
Paso a paso del Barco Vikingo Oseberg
Muy buen paso a paso del Barco Vikingo Oseberg
Paso a Paso
Trafalgar emerge dos siglos después
En la inmensidad del océano Atlántico, un simple botón ha dado la respuesta a una incógnita histórica. El botón 79, procedente de un uniforme francés del siglo XIX, ha permitido localizar, sin riesgo a equivocarse, el punto exacto donde descansan los restos del Fougueux (Fogoso), un navío francés que se hundió con medio millar de soldados tras haber participado en la histórica batalla de Trafalgar (1805). Es la primera vez que, de forma científica, se verifica el pecio de una embarcación protagonista de la celébre contienda.
La investigación, coronada con éxito por el Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía (CAS), con sede en Cádiz, tiene sus raíces en viejas creencias. Durante años se sospechó que un conjunto de cañones sumergidos frente a la playa de Camposoto, en San Fernando (Cádiz), pertenecían a un buque hundido en la batalla de Trafalgar, que enfrentó a una escuadra combinada de Francia y España contra la armada inglesa.
Las pesquisas del CAS arrancaron en 1999, cuando un buzo, Juan Domingo Mayo, avisó al entonces recién creado centro de la existencia de unos cañones perfectamente visibles en una laja submarina a nueve metros de profundidad. Así arrancaron 10 años de análisis, inmersiones y búsquedas del personal del CAS, un organismo que depende de la Consejería andaluza de Cultura. Los arqueólogos se sumergieron varias veces y comprobaron la existencia de restos de un buque de guerra de época moderna o contemporánea. Enseguida se pensó en Trafalgar. La batalla había dejado tras de sí numerosos hundimientos.
